El arma legendaria del dios del trueno en la mitología nórdica está golpeando con fuerza a la economía mundial y el medio ambiente. Los nuevos ataques de Estados a Irán y la contraofensiva dirigida contra las bases militares estadounidense en Jordania, Irak, Kuwait y Arabia Saudita, vuelven a disparar los precios del petróleo.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, cree que el cerco económico contra Irán será la clave para su derrota. Si así fuera, el régimen castrista en Cuba hubiera desparecido hace 50 años. Basset debe olvidarse de Irán y preocuparse por el fuerte aumento de los rendimientos de los bonos y la recompra de deuda federal, que puede explotar en 2027. El pago de intereses (US$1.3 billones) ya supera el presupuesto de defensa.
Igualmente, Israel sigue atacando al Líbano y Gaza: Rusia y Ucrania están en uno de los picos más terribles de la guerra y, los datos económicos son decepcionantes en las economías desarrolladas.
Mientras tanto, en Estados Unidos, el problema es la construcción de un polémico salón de baile en la casa blanca o los anuncios del presidente Trump cambiándole los nombres a lagos, océanos, golfos y hasta el Estrecho Ormuz, que llevaría su nombre.
PUBLICIDAD
A todo esto, se suman los conflictos arancelarios (nueva era proteccionista) entre Estados Unidos y Canadá, que se extienden hasta la Unión Europea y Trump, finalmente, se apropia de las reservas petroleras de Venezuela y le otorga su explotación a una empresa estadounidense. La IA comienza a destruir empleos y es solo el comienzo.
La política de Trump, empujan a Rusia y China a estrechar lazos en lo militar, comercial, comunicación y tecnología y se preparan para enfrentar a Estados Unidos, mientras continúan su apoyo a Irán. La OTAN y Taiwán son objetivos militares de esta alianza.
Los desastres naturales causan miles de muertes. Los países más afectados son Venezuela, Nepal Filipinas, Japón, México, Colombia, Indonesia y Perú. Inundaciones, desprendimiento de tierra y hielo del Himalaya y terremotos entre 6.4 y 7.6 grados en la escala de Richter. La tierra protesta por el abuso humano, pero esa vaina a nadie le importa. Pocos creen en el cacareado cambio climático causante de estos desastres.
Donde el Martillo de Thor golpea más duro es en la cabeza de los consumidores. Suben los alimentos, los fertilizantes, los combustible, la energía, el transporte y hasta la madre de los tomates. ¿El futuro? Jodernos todos.
