Nacionales

Ya no se de qué lado estoy

Tenía 16 años cuando me integre al 14 de junio en 1961. En el 1963 me mudé al MPD. Después de la revolución de abril del 1965, pase a formar parte del movimiento estudiantil Flavio Suero en la UASD, bajo la dirección de Amin Abel Hasbun. Me gradué de economista en 1972 y meses después, con una beca de la OEA, me fui a Chile a realizar un postgrado en estadísticas económicas y matemáticas en el CIENES. Dejé a mi esposa y a mi hijo recién nacido en casa de mi madre.

Preso en Chile, tras el golpe de estado a Salvador Allende en septiembre del 1973, y acusado de comunista, pasé por momentos donde me di por muerto.

Deportado de Chile, a finales de diciembre, me entregaron mi título en el aeropuerto, rodeado de militares que me escoltaban. Al llegar al país, a finales de 1973, mi hijo no me reconocía. Cambié de libreto y comencé una nueva vida, creyendo en la economía de mercado y dejando atrás mis años comunista.

Pero con la llegada de Donald Trump al poder, comencé a perder la fe en el capitalismo. Restaurar el proteccionismo, aplicando aranceles indiscriminados y unilaterales, especialmente a sus mejores aliados, como es el caso de República Dominicana, es retroceder 40 años. Y 250 mil dólares de depósito por una visa, usándonos como conejillos de india es, en extremo, humillante.

El capitalismo está perdiendo a su mejor exponente por el comportamiento extremista, inestable e insensible de Trump, llevando a millones de estadounidenses hacia la izquierda. No al comunismo per se, sino a la defensa de los programas de bienestar social que Trump ha tirado por la borda, apoyando a rajatablas los grandes poderes económicos.

Los ricos han alcanzado fortuna, en su corto periodo de gobierno, que ponen los pelos de punta. Bajó los impuestos, sacrificando programas sociales y manipula los mercados bursátiles a su antojo, donde un círculo de allegados hace fortuna con el TACO (Trump Always Chickens Out).

Ataco, no ataco, mientras la mayoría de la población sufre una inflación que los empobrece por una guerra estúpida y unos aranceles irracionales. La deuda y el déficit alcanzan niveles nunca visto, mientras el crecimiento cae en picada. Un fracaso económico con grave crisis social.

Trump acusa a todos sus críticos de comunistas. Me ha puesto en una posición de la que ya no sé de que lado estoy.

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