Economía

Virgilio Mayol propone diferenciar las importaciones para producir de las que resultan competitivas

El especialista en comercio internacional Virgilio Mayol afirma que no toda importación sustituye la producción nacional, sino que muchas la hacen posible, por lo que plantea que la política pública debe distinguirse entre importaciones que fortalecen la producción local y aquellas que compiten con ella, apoyando a los sectores con potencial competitivo.

Indica que importar insumos es fundamental para la agroindustria y el bienestar alimentario del país, dice.

Mayol pone de ejemplo el caso de las importaciones de maíz, harina y soya; de leche descremada en polvo, aceites de palma y soya, y las de tabaco para capa y capote, cuyos insumos son usados en industrias y granjas locales para une transformación que dan como resultado productos finales de pollos, huevos, carne de cerdo, harina, pastas, cigarros dominicanos de exportación, entre otros bienes agrícolas y agroindustriales.

Mayol señala una parte significativa de las importaciones agrícolas complementa la producción nacional por lo que “importar también es producir”, ya que muchos bienes importados son un sostén para la agroindustria nacional y no se producen ni pueden producirse en el país.

Explica también la importancia de diferenciar los conceptos de soberanía, autosufiencia y seguridad alimentaria, ya que esta última depende de una combinación de producción local, de importaciones y de políticas sociales.

El experto clasifica las importaciones en cuatro categorías según su función económica: Insumos para la producción nacional, complementos de oferta, bienes de consumo diferenciados, y competencia potencial con la producción local.

Cita que entre 2016 y 2025, el 61% de las importaciones fueron insumos, complementos de oferta y bienes diferenciados que no compiten con la producción local, y solo el 39% representó competencia potencial.

Indica que “el valor de las importaciones agropecuarias pasó de US$2.37 mil millones en 2016 a US$4.91 mil millones en 2025 (para un aumento de 107%). Mientras el 49% del valor importado fueron insumos para la producción nacional”.

Indica que aunque el componente de competencia potencial aumentó de 36% en 2016 a 44% en 2025, nunca fue mayoritario y por esto importar también es producir.

Cuando la República Dominicana importa maíz, trigo, harina y aceite de soya, leche en polvo o tabaco no manufacturado, no está importando el producto final, sino la materia prima con la que se producen alimentos como pollos, huevos, panes, pastas, lácteos, aceites procesados y cigarros.

Cada vez que aumenta el valor de importación de alimentos y productos agrícolas a la República Dominicana se reproduce una narrativa sumamente preocupante de que el país está produciendo menos, depende más del exterior, y los productores nacionales están siendo desplazados, cuyo análisis es errado porque hay que tomar en cuenta qué se importa, para qué y cómo se relaciona con la producción nacional.

Un país puede producir muchos alimentos y, aun así, padecer inseguridad alimentaria si parte de su población no tiene ingresos para adquirirlos. Del mismo modo, ese mismo país podría complementar su producción mediante importaciones y alcanzar mejores niveles de disponibilidad y acceso, reflejándose en el bienestar de su población, explicó.

“Al final, cuando el maíz y la harina de soya importados se convierten en pollos, huevos y carne de cerdo; cuando el trigo se convierte en pan, pastas y galletas; cuando la leche descremada en polvo y los aceites se transforman en productos de marcas locales; o cuando el tabaco para capa y capote termina convertido en cigarros dominicanos que exportamos al mundo, ya no estamos hablando de importaciones. Estamos hablando de producción, empleos, industrias y valor agregado generado en nuestro país”, enfatizó. 

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