Internacionales

Venezuela: una nación que resiste con heridas invisibles

Más allá de los daños materiales, un terremoto deja secuelas emocionales duraderas como miedo, ansiedadinsomnio, estrés postraumático y tristeza. En el caso de Venezuela que ya viene enfrentando crisis política, económica y social, el impacto psicológico es aún mayor.

La vulnerabilidad existente limita la respuesta de familias e instituciones y aumenta el riesgo de desesperanza y desgaste emocional. Hoy más que nunca debemos comprender que la salud mental forma parte de la reconstrucción de un país. 

No basta con reparar carreteras, viviendas o instituciones; también es necesario sanar el ánimo de las personas. Escuchar, acompañar y brindar apoyo psicológico como una inversión en el presente y en el futuro de cualquier nación.

Cuidar la mente permite que niños, jóvenes y adultos enfrenten la adversidad con mayor equilibrio, puedan recuperar la confianza, su calidad de vida, y participen activamente en la construcción de soluciones colectivas y duraderas para el bienestar de todos.

Aun así, muchas comunidades muestran una gran capacidad de resiliencia. La solidaridad del venezolano por ejemplo es incalculable, su don de humanidad, el apoyo familiar, colaborar sin limitantes con el prójimo, la sinergia de otros países en darle su apoyo y ayuda, y la atención psicológica son esenciales para afrontar el duelo y recuperar la seguridad que está viviendo el venezolano.

Atender las heridas invisibles es tan importante como reconstruir lo material. Porque al final, un país no solo se sostiene por sus estructuras físicas, sino por la fortaleza emocional de quienes lo habitan.

Eduardo Márquez, terapeuta holístico
Eduardo Márquez, terapeuta holísticoFuente externa

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