Un mes y 16 días han pasado desde que dos pescadores de la comunidad de Buen Hombre, provincia Monte Cristi, salieron a pescar hacia alta mar y hasta el momento no se tiene ninguna pista de ellos.
Como era de costumbre entre semana, Delson López y José Dionicio Cabrera Ventura (Piyayo) se levantaron, alistaron sus herramientas de pesca, se despidieron de sus familias y se fueron “para venir de una vez” ese 15 de julio de 2026, sin imaginarse que terminarían desapareciendo entre las inmensas aguas del océano Atlántico.
Unos 45 días han pasado, y sus familiares mantienen la esperanza de que se encuentran con vida. Las autoridades y los pescadores de Buen Hombre no han encontrado ningún indicio de su paradero en el mar.
Ana Iris Rosario, quien lleva 18 años casada con Delson, cuenta que cuando dieron las 5:00 de la tarde de ese miércoles, empezó a preocuparse y a preguntar por su esposo, porque siempre salían por la mañana, pero a las 5:00 o 6:00 p. m., ya estaban en casa.
“Cuando dieron las 5:00, yo le dije a mi hija de 15: ‘Pero tu papá no ha venido’, y llamamos a su mamá, que trabaja en la playa; me dijo que tampoco lo había visto. Entonces comenzamos a llamarlo a su celular y no contestaba”, narra.
Fue entonces cuando dieron la voz de alerta a las autoridades, quienes al siguiente día realizaron un operativo de búsqueda marítimo y aéreo; sin embargo, pasado un día, dejaron de buscarlos.
“Ellos mandaron un avión o helicóptero, y estuvieron buscando, pero no encontraron rastros. Eso fue el jueves 16. Al otro día ya yo no supe porque ellos dijeron que iban a volver a buscar, pero yo no vi nada”, asegura Rosario.
Quienes sí salieron a buscarlos día tras día, por al menos una semana y media, fueron los mismos pescadores de Buen Hombre quienes en grupo de 6 y 8 embarcaciones se dispusieron a recorrer distintas direcciones como Haití, Cuba y otras islas para ver si corrían con suerte, pero no hallaron ni siquiera las sandalias con las que pudieran haber andando los pescadores perdidos.
Vielka Andújar, esposa de José Dionicio, explica que desde su familia han realizado distintas diligencias a través de consulados, y que ninguno aparece registrado como detenido en las islas donde pudieron haber llegado naufragando.
Delson y Piyayo, ambos pescaban como hobby o pasatiempo, ya que tenían otras fuentes de ingresos y trabajo, uno haciendo parrilladas y viajes a Cayo Arena en sus yolas; y el otro, vendiendo puertas y ventanas, respectivamente.

En sus casas, sus familiares siguen esperándolos con la certeza de que llegarán con vida.
Delson, de 33 años, tiene tres hijos: una de 15, un varoncito de 4 y una niña de tres. “Ellos preguntan por su papá a cada rato. Son pequeños, pero a cada rato dicen mami, ¿y papi? y yo ni sé qué decirles”, cuenta Ana Iris con lágrimas en los ojos.
“La niña mayor entiende la situación; ella es fuerte, pero está sufriendo mucho. Yo le pido a Dios que aparezca, que lo cuide y lo proteja donde quiera que esté y lo traiga con bien y con su familia, porque lo estamos esperando, estamos desesperados”, agregó.
Su esposa describe a Delson como un hombre tranquilo, muy amable, al que la comunidad quiere mucho.
Por su parte, Piyayo, de 34 años, dejó en casa a su esposa y un bebé de apenas 4 meses de edad. Vielka Andújar cuenta que este tiempo ha sido demasiado difícil, “sin dormir, sin comer. Él me dijo yo vengo de una vez, y nunca volvió”.
Asegura que las autoridades dominicanas no han realizado las labores de búsqueda correspondientes, y tampoco dicen nada, indicando que la mayor parte de los trabajos los han hecho por su propia cuenta, entre las familias y los pescadores de la comunidad.
Versión de los pescadores sobre lo que pudo haber pasado
Francisco Silvestre, pescador con más de 54 años de experiencia en el mar, explicó que las condiciones en playa Buen Hombre pueden cambiar considerablemente dependiendo del viento y el oleaje, llegando a representar un peligro para las embarcaciones pequeñas.
“Hay tiempo bueno y hay tiempo malo. Hay veces que el oleaje está en dos y tres pies, pero hay veces que está en diez. Cualquier embarcación frágil puede tener problemas, y más si el motor se le daña”, explicó.
Asimismo, señaló que una avería en alta mar puede dejar una embarcación a merced del viento y las corrientes y que, dependiendo de la dirección del viento, una embarcación podría ser arrastrada incluso hacia aguas cercanas a Haití o Cuba.
“A veces uno sale a pescar con el motor trabajando y allá, cuando llega, se le daña. Ya queda a la deriva, para donde la corriente lo tire y el viento. Puede ser para tierra, pero también puede ser para fuera”, indicó.
Sobre los dos pescadores desaparecidos, Silvestre considera que las condiciones existentes aquel día pudieron alejarlos de la costa y dificultar su localización.

“Ese mismo día que ellos andaban pescando, la mar no estaba muy buena. Parece que el viento no estaba desde el norte, estaba de tierra y los tiraba para fuera; por eso se ha dificultado encontrarlos”, sostuvo.
Para el pescador, este lamentable suceso no es nuevo, pues según indicó, anteriormente se han registrado averías de embarcaciones en Buen Hombre, pero los pescadores han podido ser rescatados; incluso recordó haber vivido personalmente esa situación. Sin embargo, dijo no recordar una desaparición similar en esa comunidad.
“Aquí no había sucedido ese caso de perder un pescador sin dar razón. Siempre puede haber una señal, un tanque, ropa, cualquier cosa que salga del bote. Entonces no ha salido nada; de esa gente no se ha hallado nada”, expresó.
