El cambio salvaje en el ámbito laboral por el desarrollo de la Inteligencia Artificial está destruyendo empleos a granel. En los meses recientes (2026) la IA condujo al despido de 95,000 empleados. Sectores como el transporte (robótica), la salud (servicios de diagnósticos digitales), construcción (equipos guiados al control remoto) y los servicios tecnológicos (centro de datos), están en la lista de despidos para ahorrar gastos y mejorar la productividad.
Las nóminas se convierten en la nueva fuente de financiamiento de la IA. Menos masa laboral, menos gastos en seguridad social, menos ausencias por enfermedad, menos riesgos laborales y mucho más ganancias. Un cuello de botella para los jóvenes que quieren entrar al mercado de trabajo y no encontrarán otra cosa que lavar platos. Y cuidado, porque la IA no solo lavará los platos, sino que los colocará en su lugar y se los llevará al cliente con su pedido de comida. ¿Esperando a un chico con una compra por internet? Olvídese de eso, el paquete le llegará en un dron.
Los fondos se desplazan rápidamente del empleo a la mejora en la infraestructura de las grandes empresas tecnológicas. La destrucción del empleo crecerá geométricamente en los próximos años. Las empresas denominadas “Big Tech” tienen una deuda astronómica. Solo en intereses estas empresas estarían pagando más de 20 mil millones de dólares anuales. ¿Cómo financiar ese costo? Con grandes despidos que les permiten obtener ahorros significativos y ganancias extraordinarias.
El perfil de la IA está cambiándolo todo. Reduce costos, aumenta productividad, controlan tu vida y tiene un potencial uso militar donde los ejércitos podrían pasar a la historia. Las grandes tecnológicas se están convirtiendo en la nueva forma de gobernar, de convertirse en una superestructura de poder que sustituya muchas funciones del gobierno.
Los 700 mil millones que necesitan para continuar su desarrollo tienen que salir de algún sitio, porque los bancos ya están metidos hasta el cuello con la IA. Y la fuente ideal es el empleo.
Pero no todo es malo. Tendremos más tiempo de ocio con las máquinas haciendo nuestro trabajo. Los desempleados pasarán más días en el parque, en el zoológico y en el sillón viendo la televisión. Y las escuelas pasarán a la historia. ¿Qué mejor profesor que la IA? Falta saber quién pagará los salarios y las pensiones.
Yo solo espero que la IA me ayude a parar el envejecimiento para llegar a los 120 años, con un robot femenino que me atienda.
