Realmente el actual presidente de Estados Unidos pasará a la historia como el personaje más controversial que haya ocupado la Casa Blanca. Después de la publicación del dato de inflación en Estados Unidos a mayo, que se disparó a 4.2%, al preguntarle al presidente Trump sobre qué hará al respecto, dijo “Amo la inflación” y se enorgulleció de los altos índices bursátiles.
La inflación es un cáncer, un tiro al corazón de la clase media y debe ser la máxima prioridad de la política monetaria de un país. A esa clase media, que le importa un carajo los índices bursátiles, está siendo golpeada duramente por el precio de las hipotecas, la comida, el transporte, la energía y los combustibles.
La inflación dominicana siempre ha estado en alrededor del 4%, salvo algunas crisis externa que la han disparado postpandemia, guerras y crisis económica mundial como la del 2008 y 2009). Pero en Estados Unidos la meta de inflación ha sido de 1% o 1.5% históricamente.
¿Qué hará Kevin Warsh, nuevo presidente de la FED, en la reunión de junio 16 y 17, cuando anuncie la tasa de interés que prevalecerá en el próximo trimestre? ¿La bajará, la subirá o la dejará igual? Jeremie Powell, anterior presidente de la FED, hubiera subido la tasa 25 punto, (el BCE la subió 25 puntos, a 2.25%), pero Warsh jamás haría eso para no encabronar a su presidente. Tampoco la puede bajar porque dispararía la inflación. Tomará el camino fácil; dejar las tasas sin cambio.
Si el conflicto en el Medio Oriente escala tendremos petróleo a 150 dólares el barril, pero si en esta trigésima octava pausa anunciada por Trump, llega a su final (¿?), el petróleo bajaría de precios colocándose en los alrededores de 80 dólares el barril para los próximos meses.
Con el persistente esfuerzo de Trump para llegar a un acuerdo de paz con Irán y el freno que le ha impuesto a Netanyahu para que no siga atacando al Líbano (que no lo ha respetado), los índices bursátiles siguen en niveles récord (impulsado con la entrada a bolsa de Space X) y el petróleo (WTI) ya está por debajo de los 90 dólares. Este nuevo escenario, aun frágil, pueden mejorar las opciones de los republicanos en la elecciones de medio termino.
Sin embargo, si ambos no ceden en cuestiones claves, como descongelación de fondos, el uranio y el estrecho de Ormuz, jamás se llegará a concretar ese anhelado acuerdo.
