El paleontólogo dominicano Juan Almonte Milán pide a las autoridades ambientales respetar la Ley 64-00 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales y preservar el sistema de cuevas de la provincia Pedernales, actualmente amenazado por obras de infraestructura y actividad minera.
El presidente del Grupo GeoVida explica que no se oponen al desarrollo de la región, pero defienden la no destrucción de un patrimonio natural que, en este caso, sería irrecuperable porque se perderían “millones de años de historia natural, de evolución y de registros fósiles únicos”.
Y resulta que la Ley 64-00 prohíbe la alteración física de las características naturales y culturales de las cuevas, resaltó el investigador en el Encuentro Verde de Listín Diario.
Almonte hace referencia a estudios realizados en la provincia que consideran que este sistema de cuevas es perfecto para estudiar el pasado del cambio climático en República Dominicana, porque hay lugares prácticamente intactos. Una de esas zonas intactas forma parte del Parque Nacional Jaragua, y por ello sugiere garantizar los hallazgos de fósiles en esta área protegida.

“Aparte de los estudios que ha hecho el Grupo Jaragua, de monitoreo de varias especies, hay lugares en esa zona en los que todavía no se ha documentado absolutamente nada”, señala el curador de colecciones fósiles y especialista en osteología comparada, taxonomía e identificación de los fósiles de mamíferos.
“Alguien me dijo que hay cientos de cuevas, que no es nada que desbaraten dos o tres. Pero cada cueva es un ecosistema diferente. El sistema de cuevas de Pedernales no abarca solo el Parque Jaragua; abarca casi todo Pedernales. En Pedernales está el sistema de microfallas más grande del Caribe, y eso ha permitido que haya tantas cuevas, tantas dolinas y tantas depresiones en esa zona. La cantidad de cuevas es innumerable. No se sabe la cantidad de cuevas que hay ahí. Hay miles y miles”.
Almonte propone que al menos les permitan estudiarlas, conocer qué hay allí, “ver de qué nos estamos perdiendo”, para entonces saber cómo gestionar esa riqueza paleontológica y el entorno.
AMENAZAS. Geovida estudia este y otros sistemas del país desde hace 30 años. En estas tres décadas, ese sistema no había estado tan amenazado como ahora, alerta el biólogo. Entre las principales amenazas señala la alteración del suelo debido a la construcción y ampliación de la carretera Enriquillo-Pedernales y los trabajos que realiza en esta provincia una compañía dedicada a la extracción, procesamiento y comercialización de piedras.

Hasta hace dos años, dice Almonte, esta empresa solamente trabajaba en un pequeño espacio. “Desde hace dos años para acá, aproximadamente, ha devastado unos 3 o 4 kilómetros cuadrados, con permiso de Medio Ambiente”.
Sobre la autopista, Almonte indica que al revisar la carretera vieja se nota que las cuevas fueron respetadas, y que tal vez eso explique por qué la vía tiene tantas curvas.
“Ahora, ¿cuántos sistemas hay que destruir para desviarla? ¿Por qué no hacer un elevado y conservar este patrimonio único? ¿Qué vale más? Ya han cerrado varias cuevas donde están haciendo el aeropuerto, en la comunidad Los Tres Charcos. La comunidad ha hablado de que ha oído detonaciones, y las detonaciones fueron para tumbar cuevas y luego rellenar”.
Y agrega: “Estas cuevas son reservorios de la paleofauna dominicana y fueron utilizadas por nuestros aborígenes. Están llenas de pictografías, petroglifos y fósiles. Muchas personas han ido a esos lugares a buscar piezas indígenas, ya sea para venderlas o para tenerlas en su casa, pero hay muchas con petroglifos y pictografías no estudiadas, y todas tienen fósiles”.
Sin embargo, pese a que hay cuevas documentadas, no hay estudios que determinen la cantidad exacta de cuevas y los recursos que alberga todo este sistema, expresa.

Según Almonte, los registros que tienen las autoridades de algunos sitios es un registro geológico hecho con fotos de satélites viejas usadas para indicar en una hoja topográfica algunas de las depresiones.
“Hay hoyos muy pequeños, que uno cabe, pero cuando entras es un salón grandísimo. Eso indica que se formó la cueva y el sedimento fue bajando. Hay animales que las toman como refugio, otros caen y ahí quedan los huesos”.
Apunta que hay una cueva famosa, Las Colmenas, antes de llegar a los Pozos de Romeo, repleta de petroglifos que se creía estaba bien conservada.
“La última vez que fui estaba todo vandalizada, incluso cortaron las estalactitas y estalagmitas donde estaban los petroglifos y se las llevaron”.
RESPETAR LA LEY
Almonte insiste en que, permitir la destrucción de las cavernas de Pedernales es una violación a la Ley General de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Ley 64-00).
En su Capítulo VII (dedicado a las cuevas, cavernas y el ambiente subterráneo), el artículo 160 de esta ley dice: “Se declaran patrimonio natural de la nación las cuevas, cavernas y demás cavidades subterráneas naturales del territorio nacional. Se prohíbe toda alteración física de sus características naturales y culturales, así como la extracción de sus formaciones secundarias, materiales paleontológicos, arqueológicos o de cualquier clase, naturales o culturales de su interior, y la introducción de desechos y objetos de cualquier tipo que puedan alterar las condiciones del equilibrio ecológico existente”.

“Son patrimonio natural todas las cuevas, no solo las que se encuentran dentro de áreas protegidas”, observa Almonte.
El investigador, que ha dedicado más de 25 años a la exploración y estudios paleontológicos en el Caribe, recomienda que se haga un estudio que abarque todo el sistema de cuevas de la provincia.
El Grupo GeoVida está en la mejor disposición de acompañar a las autoridades y contribuir a preservar este patrimonio.
ESTUDIAR EL PASADO. Los fósiles cuentan la historia de la biodiversidad del pasado, explica Almonte.
“Muchas de esas cuevas se formaron después del proceso de desglaciación. Aquí, en República Dominicana, hubo un glaciar durante la Edad de Hielo, que comenzó en el Pleistoceno. Valle Nuevo tiene parte de eso, y también el Valle de Macutico. Después de ese proceso de desglaciación, cuando se derritió ese casquete polar, hubo un cambio climático enorme. Todo ese sedimento, toda esa agua, fueron bajando hacia la parte sur, y eso contribuyó a que las cavernas se fueran abriendo más. Pero también contribuyó a que el canal donde está atrapado el lago Enriquillo se cerrara”.
Aunque en la parte sur hay menos cuevas que en la norte, allí, gracias a que hay más sedimentación, se ha encontrado la mayor cantidad de la paleodiversidad anterior, la que hubo en el pasado, sigue Almonte.
“En una de esas cuevas encontramos todas las especies de perezosos, y todas las especies de roedores, que se han descrito en todo Haití y República Dominicana. En el Parque Nacional Jaragua están todas las especies. Incluso hemos encontramos tortugas terrestres, que no estaban descritas en la isla Española, en el parque Jaragua”.
SE ACTIVA GEOVIDA
El Grupo Ecológico GeoVida, referencia de la defensoría y la educación ambiental en República Dominicana a principios de los 2000, se reactiva asumiendo la defensa de la riqueza paleontológica de la provincia Pedernales, en el suroeste dominicano. También se prepara para constituirse en fundación.
El grupo tiene un objetivo muy marcado, comparte su presidente, Juan Almonte: “El estudio y la conservación de nuestros recursos paleontológicos”.
El grupo está organizando una exploración con un equipo multidisciplinario a varias cuevas inexploradas de Pedernales.
Almonte fue durante muchos años el curador de la colección paleontológica del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN). Actualmente es investigador asociado en esta institución.
DE INTERÉS
– Con fines de documentación, Almonte nombra las cuevas que visita. “Visitamos una zona que yo le puse El Hoyo de la Iguana. Por ahí hay tanto iguanas como solenodontes y jutías”.
– Hace dos años Almonte comenzó a dedicar más tiempo a la exploración de la zona norte de la provincia. Allí, comenta, hay alrededor de nueve farallones antes de llegar a la sierra de Bahoruco. Esta zona no se había explorado por ‘difícil y cruda”, pues su relieve está cubierto mayormente por “diente de perro”, el suelo característico de zonas kársticas. “Ahí hemos visto, en un trayecto de apenas 7 kilómetros, sin entrar por los lados, 27 cuevas”.
-En una cueva que se encuentra a dos horas de la carretera descendieron hasta 23 metros.
