El fortalecimiento de Puerto Plata constituye hoy un tema nodal para el desarrollo nacional, porque proyecta una energía real de posibilidad, crecimiento e integración entre el intelecto humano y la riqueza natural. Así lo concibo. Cuando se observa a Alex Rodríguez impulsando una nueva estructura hotelera en Río San Juan, se comprende con claridad que estamos ante un punto de inflexión para la región norte del país.
En ese contexto, resulta imprescindible volver la mirada hacia Santiago y formular una pregunta directa al ministro José Ignacio Paliza: ¿cuándo se dará, finalmente, el primer picazo para la Avenida del Ámbar? Vamos camino a cinco años escuchando este anuncio, mientras la obra sigue en el terreno de las promesas. Este es un tema que merece análisis profundo, sobre todo porque las grandes obras de ingeniería no solo conectan territorios, sino que activan economías y generan confianza. Si los recursos están disponibles, ¿por qué no se ejecutan?
Incluso, en tono propositivo, uno podría decir: dennos a Surelis, a Miguel y a mí la responsabilidad de construirla. Asignen un plazo claro y verán que la obra se concluye antes de lo previsto. Más aún, antes de terminarla, podrían destinar recursos adicionales, tal como hizo el presidente Franklin D. Roosevelt durante la Gran Depresión, cuando impulsó grandes proyectos de infraestructura para dinamizar la economía y fortalecer la confianza empresarial.
Eso es, precisamente, lo que estamos viviendo hoy en la República Dominicana: un momento cargado de expectativas, pero también de incredulidad ciudadana. Así como el presidente ha demostrado visión estratégica en áreas clave, resulta impostergable llevar el desarrollo de manera integral a Puerto Plata y articularlo eficientemente con Santiago.
La meta es clara: colocarle “playa a Santiago” en apenas 30 minutos. De ese modo, el turista que llegue en crucero a la costa norte podría decir con total naturalidad: “Me quedo dos noches en Santiago”. Esa es la lógica del desarrollo moderno: conectividad, planificación y decisión política para transformar el potencial en realidad.
