El Senado de la Republica acaba de aprobar la reforma al Código Laboral manteniendo la cesantía. Una decisión complaciente, letal para los trabajadores informales, mortífera para los salarios y el empleo e irracional desde todo punto de vista.
Quizás en la Cámara de Diputados la racionalidad se imponga, y se busque un consenso entre empleadores y empleados para eliminar la cesantía, aunque sea buscando una alternativa de mediano plazo, una gradualidad y pensando en los trabajadores informales que son mucho más que los formales.
La cesantía es una doble tributación y debió desaparecer en el 2002, un año después de aprobarse la Ley de Seguridad Social, donde se establece el sistema de pensiones.
Si en la Cámara de Diputados se aprueba el Código, sin modificaciones sobre la cesantía, el presidente debe vetar esa ley, porque su aprobación, con nuevos beneficios para los trabajadores, pero manteniendo la cesantía, va a generar despidos masivos y más informalidad.
Los nuevos beneficios incluido en el Código aprobado en el Senado (que incluyen la ampliación de licencias por paternidad y matrimonio, mejoras en la licencia de maternidad, protección del teletrabajo y del trabajo del hogar, y prohibición de la discriminación) son muy positivos para el trabajador y estoy seguro de que los empleadores no tendrían problemas en cumplirlo. Pero manteniendo la doble tributación, esos nuevos beneficios se traducen en el recorte de otros gastos: los trabajadores.
El sector empresarial dominicano propone modificar la cesantía limitando su cálculo a un máximo de seis años para los nuevos empleados y estableciendo un tope de 10 salarios mínimos, además de permitir un plazo de pago fraccionado de hasta 90 días para aliviar la presión financiera de las empresas. Estas propuestas buscan modernizar el sistema, reducir la informalidad laboral y preservar los derechos de los trabajadores.
Para muestra un botón: Un trabajador que gana RD$20 mensuales, o RD$240 mil anuales, solo la cesantía equivale a RD$20 mil y es acumulativa, superando los demás aportes individuales por seguro médico, pensión, regalía, Infotep, riesgos laborales, maternidad, preaviso, vacaciones y ausencia por enfermedad. Un trabajador con salario de 240 mil anuales le cuesta al empleador RD$352,700.
¿Puede una micro o pequeña empresas, que emplean más de 2.5 millones de trabajadores, sostener este costo laboral? Definitivamente NO.
En última instancia, hay que buscarle una salida legal para que las Mipymes informales puedan formalizarse, incorporando a sus empleados a la seguridad social y pagando un tributo mínimo al fisco, sin cesantía.
