La economía dominicana esta creciendo por debajo de su potencial. ¿De quién es la culpa? ¿Mia, tuya, de Miguel Franjul, de Trump, de Powell, del Von derLeyen, de Putin, de Xi junping, de Hipólito, de Leonel, de Danilo o de Abinader?
De ninguno, por supuesto. Las altas tasas de interés, la incertidumbre y los riesgos asociados a un nuevo orden económico mundial, explica la caída del crédito privado que afecta el consumo y la inversión. Y es esa la causa principal del bajo crecimiento comparado al 2024.
El sector privado es el motor del crecimiento y el gobierno una mano amiga. Veamos que nos dice el FMI al respecto:
“En un entorno global marcado por la incertidumbre y el bajo dinamismo económico, República Dominicana se posiciona como una de las pocas excepciones positivas en América Latina y el Caribe.
El organismo multilateral advierte que América Latina crecerá en alrededor del 2.1%, en medio de presiones inflacionarias, desaceleración global, baja inversión y niveles de deuda pública persistentemente altos.
Mientras que países como Brasil, México y Chile presentan proyecciones moderadas —entre 1% y 2.5%—, República Dominicana sobresale por mantener un crecimiento sostenido en un entorno marcado por la desaceleración global”.
Encabezamos, con Paraguay, Argentina y Panamá, el crecimiento económico de la región en el primer semestre (2.4%) y seguro cerraremos el año con crecimiento superior al 3%, muy bueno en las condiciones actuales y con la inflación dentro del rango limite (3.40% interanual a julio)
Estados Unidos proyecta un crecimiento de 1.8% y Europa de 0.9% Solo las economías asiáticas están proyectando un crecimiento entre 4% y 6%, con China e India a la cabeza que crecerían en 4.8% y 6.1% respectivamente. África subsahariana crecería en 4%.
O sea, eso de acusar al gobierno de Abinader por el bajo crecimiento de la economía, es un puro disparate. Lo líderes de las dos principales fuerzas políticas de la oposición se hacen viejos y eso los desconecta de la realidad y los hace olvidar su pasado.
La región, incluyendo nuestro país, se enfrentan a desafíos fiscales y estructurales que limitan la movilización de recursos internos. A pesar de eso, la economía dominicana es sólida y resiliente a esos desafíos sin obviar la necesidad de retomar el tema fiscal y profundizar en las reformas del estado para reducir gastos corrientes o subsidios innecesarios (combustibles) y aumentar la inversión pública.
Hay que confiar en los fuertes fundamentos de nuestra economía y no crear mas incertidumbre.
