“Fue una vergüenza para el país mantener por décadas una cárcel como La Victoria, que era prácticamente un infierno. Hace más de cinco años que la cárcel de La Nueva Victoria, también conocida como ‘La Paz’, estaba terminada, incluso fue inaugurada, pero no se puso en funcionamiento debido a un tema político, a una situación que se presentó en ese momento. Eso impidió el traslado de los reclusos a ese nuevo centro penitenciario.
Ahora que se ha anunciado finalmente ese traslado, considero que es un paso muy importante, porque todo ser humano, sin importar su condición, puede cometer un error, incurrir en una conducta incorrecta o en una violación a la ley —lo que jurídicamente se define como delito—. Cualquier persona, por más decente, seria o responsable que sea, puede verse envuelta en un proceso judicial.
Lo fundamental es que el sistema penitenciario garantice condiciones humanas y adecuadas, tanto para la rehabilitación como para el respeto a los derechos fundamentales de los privados de libertad.”
