Nacionales

Frederick Banting: El médico que cambió la historia de la diabetes con el descubrimiento de la insulina

Frederick Grant Banting (Alliston, Ontario, Canadá, 14 de noviembre de 1891 – Musgrave Harbour, Terranova, 21 de febrero de 1941) fue un médico e investigador canadiense, reconocido mundialmente por el descubrimiento de la insulina, hecho que revolucionó el tratamiento de la diabetes y salvó millones de vidas.

Estudió en la Universidad de Toronto y sirvió como médico militar durante la Primera Guerra Mundial. Posteriormente, se desempeñó como ayudante de fisiología en la Universidad de Ontario Occidental y, desde 1921, como profesor en la Universidad de Toronto.

En 1921, junto con el estudiante de medicina Charles Best, Banting logró aislar la hormona insulina, un hallazgo que permitió controlar los niveles de azúcar en sangre en personas diabéticas. Por este descubrimiento, recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1923, compartido con el profesor John J. R. Macleod. Banting fue el científico más joven en recibir este galardón, con tan solo 32 años.

Biografía

Banting nació en Alliston, Ontario, el 14 de noviembre de 1891. Fue el menor de cinco hijos de William Thompson Banting y Margaret Grant. Inició estudios en teología, pero pronto se trasladó a la carrera de medicina en la Universidad de Toronto, donde se graduó en 1916. Sirvió en el Canadian Army Medical Corps durante la Primera Guerra Mundial y resultó herido en la Batalla de Cambrai en 1918.

Tras la guerra, se especializó en ortopedia infantil y trabajó como cirujano en el Hospital for Sick Children (1919-1920). Fue profesor en la University of Western Ontario y luego impartió conferencias de farmacología en la Universidad de Toronto. En 1922, obtuvo el grado de doctor.

Descubrimiento de la insulina

A comienzos del siglo XX, se sospechaba que la diabetes estaba relacionada con una deficiencia de una hormona producida en los islotes de Langerhans del páncreas. Sin embargo, todos los intentos previos de aislarla habían fracasado. Banting se inspiró en un artículo de Moses Barron que sugería que, al ligar el conducto pancreático, las células productoras de enzimas digestivas se degeneraban, pero los islotes permanecían intactos.

Con esta hipótesis, Banting contactó al profesor Macleod, quien le permitió usar su laboratorio y le asignó como asistente a Charles Best. Juntos comenzaron sus investigaciones, a las que más tarde se unió el químico James B. Collip, encargado de purificar el extracto de insulina. En agosto de 1921, lograron administrar la hormona a perros diabéticos, observando una notable mejoría. Poco después, aplicaron el tratamiento a un joven de 14 años con resultados exitosos.

Los hallazgos se publicaron en 1922 en el Canadian Medical Association Journal, en el artículo “Pancreatic extracts in the treatment of diabetes mellitus”. Ese mismo año, Banting y Best detallaron el procedimiento en el Journal of Laboratory and Clinical Medicine. En 1926, John J. Abel logró la cristalización de la insulina, lo que facilitó su producción a gran escala.

Reconocimiento y legado

En 1930, el Parlamento canadiense le otorgó fondos para fundar el Instituto Banting. Fue nombrado médico honorario de varios hospitales y recibió múltiples reconocimientos académicos y científicos. Además, fue miembro activo de diversas sociedades científicas internacionales.

Durante la Segunda Guerra Mundial, sirvió como enlace entre los servicios médicos de Canadá, Estados Unidos y Reino Unido. Murió en un accidente aéreo el 21 de febrero de 1941, en Newfoundland, mientras cumplía una misión oficial.

Además de su carrera médica, Banting fue pintor aficionado y participó en expediciones artísticas al Ártico. Estuvo casado dos veces y tuvo un hijo.

Conclusión:

Frederick Banting dejó un legado imborrable en la historia de la medicina. Su perseverancia y genialidad cambiaron el destino de millones de personas con diabetes, transformando una enfermedad letal en una condición tratable. Hoy, su nombre permanece asociado al compromiso científico, la innovación y la humanidad.

Fuente: Wikimedia 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *