Dr. Deomedes Olivares
Hoy abordamos la figura de Emil von Behring (1854–1917), médico y bacteriólogo alemán, considerado uno de los padres fundadores de la inmunología moderna y una de las figuras más influyentes en la historia de la medicina por su lucha contra las enfermedades infecciosas.
Nacido el 15 de marzo de 1854 en Hansdorf, Prusia (actual territorio de Polonia), von Behring estudió medicina en la Academia Militar de Medicina de Berlín. Desde sus inicios, se interesó profundamente en las enfermedades que afectaban a la infancia y a la población más vulnerable.
Su mayor aporte científico fue el desarrollo de la terapia con sueros inmunológicos, particularmente contra la difteria y el tétanos, dos enfermedades que en el siglo XIX causaban miles de muertes infantiles al año. En colaboración con el científico japonés Shibasaburo Kitasato, von Behring demostró que era posible inducir inmunidad en animales, como caballos, y utilizar su suero sanguíneo —rico en anticuerpos— para tratar a pacientes humanos. Este hallazgo revolucionó la medicina y marcó el inicio de la inmunoterapia moderna, décadas antes del descubrimiento de los antibióticos.
Por este logro trascendental, en 1901 se convirtió en el primer galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina, un reconocimiento a su contribución para “abrir nuevos caminos en la ciencia médica y salvar incontables vidas”. Su enfoque terapéutico no solo logró disminuir drásticamente las tasas de mortalidad infantil, sino que sentó las bases para el desarrollo de vacunas y tratamientos inmunológicos más avanzados.
Von Behring también fundó su propio laboratorio para la producción industrial de sueros terapéuticos y colaboró activamente con el prestigioso Instituto Robert Koch, donde profundizó sus investigaciones. Ese mismo año fue ennoblecido por el emperador alemán, quien le otorgó el título de “von” en reconocimiento a su servicio a la humanidad.
Falleció el 31 de marzo de 1917, pero su legado continúa vivo. Emil von Behring no solo fue un científico brillante, sino también un pionero que transformó la manera en que entendemos y enfrentamos las enfermedades infecciosas. Su trabajo abrió el camino a los grandes avances en inmunología clínica, vacunas y tratamientos con anticuerpos, pilares esenciales de la medicina del siglo XXI.
