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Dr. Deomedes Olivares: “Robespierre simboliza cómo la virtud absoluta puede llevar a la destrucción”

En 1789 se inicia la gran era de la Revolución Francesa; ese año marca el comienzo de la transformación —y también de la gran destrucción— de París. Así lo registra la historia. Hoy recordamos a un grupo de genios encabezados por un hombre que se perfilaba como impoluto e incorruptible: Maximilien Robespierre. Fue protagonista de un acto revolucionario que llevó a Francia desde la proclamación de los Derechos del Hombre hasta convertirse en un referente para el mundo moderno.

Sin embargo, ese mismo hombre, al final de su jornada, condujo a su país hacia el caos y la autodestrucción.
Menciono a Robespierre porque la historia es quien finalmente juzga. Se creía virtuoso, perfecto, incapaz de tocar un solo centavo del erario, porque —según él— el dinero del pueblo era para el pueblo, por el pueblo y, más aún, del pueblo.

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