“Un personaje histórico de gran relevancia para América es Fray Antonio de Montesinos, cuya estatua fue donada por México. Sin embargo, está ubicada en un lugar poco accesible, en la avenida George Washington, donde casi nadie puede visitarla. No entiendo quién decidió instalarla en ese sitio; representa un peligro para una figura de tal solemnidad. Ese monumento debería estar en un parque amplio, con una estatua visible y un espacio donde la gente pueda leer y comprender lo que representa”.
Fray Antonio de Montesinos: Defensor de los indígenas en América
Fray Antonio de Montesinos fue un fraile dominico español, recordado como el primer gran defensor de los derechos de los pueblos indígenas en América. Nacido probablemente en Sevilla en la segunda mitad del siglo XV, llegó a la isla La Española (hoy República Dominicana y Haití) en 1510, junto a otros miembros de la Orden de Predicadores, con el objetivo de evangelizar a los pueblos originarios.
Pasó a la historia por el famoso sermón que pronunció el 21 de diciembre de 1511, cuarto domingo de Adviento, en la iglesia de Santo Domingo. En su homilía, denunció valientemente los abusos cometidos por los colonos españoles contra los indígenas. Condenó la esclavitud, los maltratos y la explotación a la que eran sometidos bajo el sistema de encomiendas. Entre sus frases más célebres figuran: “¿Con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios?” y “¿Estos no son hombres? ¿No tienen alma racional?”
El impacto fue inmediato. Los colonos, enfurecidos —entre ellos Diego Colón, hijo del almirante Cristóbal Colón—, exigieron que se retractara. Sin embargo, Fray Antonio se mantuvo firme. Su acto de valentía marcó uno de los primeros grandes debates éticos sobre la colonización americana y abrió el camino para otros defensores de los pueblos originarios, como Fray Bartolomé de las Casas.
Posteriormente regresó a España, donde continuó sus denuncias contra las injusticias en América. Falleció hacia 1540 en lo que hoy es Venezuela. Su legado permanece como símbolo de conciencia, compasión y lucha por la dignidad humana. Es considerado uno de los precursores de los derechos humanos en el continente americano.
