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Así elevaron Maduro y Milei la tensión entre sus gobiernos. Las elecciones en Venezuela podrían cambiar esto

El reloj marca las últimas horas previas a los comicios en Venezuela. Nicolás Maduro busca aprovechar cada minuto en la carrera por un nuevo mandato como presidente de ese país y lo hace con un discurso enardecido. Las acusaciones cruzadas marcaron la campaña presidencial en la que la oposición se viene escuchando fuerte, pero Maduro también quiere hacerse oír.

Y no solo hacia adentro. En dos de sus últimas intervenciones públicas el actual presidente de Venezuela apuntó más allá de sus fronteras, contra el presidente de Argentina, Javier Milei. Primero acusándolo de buscar sabotear las elecciones, y después de fascista.

En un acto de campaña, el 21 de julio, Maduro insultó a Milei: “¿Ustedes quieren que pase en Venezuela lo que está pasando en Argentina? ¿Quieren que Venezuela se convierta en el desastre social de la Argentina de Milei? Yo en estos días dije, y él se puso bravo, pero yo dije la verdad. Ese Milei es un malparido nazi fascista, es un malparido que le está pasando la motosierra a los trabajadores, a las trabajadoras”.

Maduro ya había calificado de “malparido“ a Milei tres días antes, cuando también lo acusó de buscar una “hecatombe, una tragedia, para gritar ‘suspensión de las elecciones’”.

La respuesta no tardó en llegar. El vocero presidencial argentino, Manuel Adorni, tomó la posta y aseguró, el lunes 22, que “Maduro es un personaje que se ha transformado, o siempre lo ha sido, en un dictador. Y para nosotros las palabras de un dictador no ameritan un análisis porque vienen de una persona que tiene trastocados los valores éticos, morales, y está en contra de lo que defendemos y pregonamos, que es la democracia”.

Horas después de estas declaraciones, la Cancillería argentina dio a conocer dos comunicados. En el primero, se anunciaba que el país se reincorpora al grupo de países que había presentado una denuncia ante la Corte Penal Internacional contra el gobierno de Maduro por delitos de lesa humanidad.

La denuncia había sido presentada en 2018 durante el gobierno del entonces presidente Mauricio Macri. En 2021, durante el gobierno de Alberto Fernández, Argentina había decidido retirarse del reclamo.

En el comunicado, la Cancillería explicó que “esta decisión es congruente con las acciones y declaraciones que el Gobierno argentino ha venido adoptando desde el 10 de diciembre de 2023 frente al deterioro de la situación política y de derechos humanos en Venezuela. La República Argentina continuará bregando por el restablecimiento del estado de derecho y la defensa de los principios de la libertad y la democracia en ese país”.

Minutos después, la Cancillería dio a conocer otro anuncio. Junto a los gobiernos de Costa Rica, Guatemala, Paraguay y Uruguay exigieron “el inmediato cese del hostigamiento, persecución y represión contra activistas políticos y sociales de la oposición, así como la liberación de todos los presos políticos” en Venezuela.

En el comunicado, además, expresaban “preocupación por el hostigamiento y persecución contra dirigentes y partidarios de la oposición venezolana, así como contra miembros de la sociedad civil, incluyendo la detención arbitraria de numerosas figuras relacionadas con la oposición, todo lo cual atenta contra la realización de un proceso electoral legítimo”.

En esa misma publicación trajeron a colación el caso de los líderes opositores venezolanos hospedados en la embajada argentina en Caracas desde marzo de este año. Desde Cancillería exigieron “al gobierno de Venezuela el cumplimiento de sus obligaciones de conformidad con el Derecho Internacional, en particular en lo que respecta a la emisión de salvoconductos para miembros de la campaña opositora asilados en la sede diplomática de la República Argentina en Caracas”.

Estos cruces no son aislados. Desde el comienzo del mandato de Milei en Argentina, las posiciones de ambos presidentes alejaron las relaciones entre los dos países.

A principio de año, el gobierno de Maduro había prohibido los permisos de sobrevuelo de empresas aéreas argentinas sobre su espacio aéreo. Decisión que el Gobierno de Argentina afirmaba que respondía a represalias por la confiscación por parte de EE.UU. del avión de Emtrasur, que se encontraba en Argentina y que había sido vendido por una aerolínea iraní sancionada en violación de las leyes federales de control de exportaciones de Estados Unidos, de acuerdo con un comunicado del Departamento de Justicia de ese país difundido el 12 de febrero pasado.

Según el analista internacional Eduardo Martínez, la relación entre Venezuela y Argentina “siempre ha sido ecléctica”. Durante el gobierno de Néstor Kirchner, señaló, “hay un acercamiento muy severo, con algunas distancias con Cristina Fernández, donde se mostró mucho más prudente en algunos casos y después, el período de Macri fue de alejamiento total, de castigo. Se pasa por un Fernández que había sido terriblemente crítico de Venezuela a mirar hacia otro lado durante su mandato y tratar de no comprometerse con el tema a un gobierno hoy que claramente se aleja del chavismo y busca prácticamente a nivel internacional judicializarlo”.

“Lo primero que hace el populismo es centrar el poder en una sola persona, desconocer los elementos que pueden combatir esa imagen de poder como la Justicia, el Congreso, buscar una épica… bueno, todos esos elementos los podemos ver en Maduro, en la izquierda y en Milei en la derecha”, agrega Martínez.

Por su parte, el también analista internacional Félix Arellano consideró que las últimas intervenciones de Maduro contra Milei forman parte de una campaña alejada de los problemas de la gente y más parecida a “un show mediático, un sistema que llamamos de guapo de barrio. Creo que el manejo mediático es pensar que si se es fuerte y se insulta y se descalifica se logra una imagen de poder, una imagen de fuerza en la que ya nadie cree porque el país entendió que ese es un discurso falso”.

Y agrega: “En eso se parecen Maduro y Milei, opuestos tienden a tener elementos comunes, por ejemplo, el uso de la descalificación para demostrar poder”.

¿Qué se puede esperar tras las elecciones en Venezuela?

Eduardo Martínez analiza uno de los posibles escenarios y evalúa cómo podría ser una eventual relación entre Venezuela y Argentina de ganar la oposición: “En el caso de que gane (el candidato opositor Edmundo) González creo que va a haber un Milei muy involucrado. Incluso aunque González no acepte esa relación estrecha. Creo que para Milei es el momento de decir nosotros estamos avanzando y sentir esa victoria como propia, aunque las distancias políticas que tiene con un Edmundo González Urrutia, que es un diplomático de carrera que tiende a apoyar el tema de los derechos humanos, que tiene severa diferencia discursiva con Milei, va a aceptar la ayuda o el apoyo internacional que venga, pero no creo que acepte una injerencia muy directa. Yo creo que el paralelismo más cercano a Urrutia que tenemos en Latinoamérica puede ser en este momento al gobierno de Uruguay con Lacalle Pou”.

Si llegara a ganar González, “creo que la relación va a ser estrecha porque va a ser emblemática, más allá de que en lo cotidiano haya diferencias. Pero Venezuela se transformaría en una especie de nueva bandera de la derecha y centro derecha”, agrega el analista.

Para Félix Arellano, de ganar González “el restablecimiento de la democracia real en Venezuela va a replantear todo el tema del Mercosur. El tono respetuoso de Edmundo González puede ayudar en la relación con el resto de los países. Las relaciones internacionales son diversidad y convivencia, de lo contrario no se crean espacios de gobernabilidad ni de bienestar”.

Y explica que de mejorar las relaciones entre ambos países hay espacio para generar un intercambio próspero. “Venezuela es un alto importador agrícola, por ejemplo, tiene proyectos agrícolas que se pueden trabajar con Argentina en materia de tecnología, de experiencia de la potencia agrícola que es Argentina, y en el sector manufacturero industrial. Argentina logró un desarrollo en el sector automotor importante en bienes de capital importantes”, concluye.

Ambos analistas coinciden en que, por el contrario, en caso de triunfar Maduro, las relaciones entre ambos países seguirían por el tenso andarivel actual.

Fuente: (CNN Español)

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