El capital natural de República Dominicana, compuesto por los recursos renovables y no renovables provenientes de la naturaleza, de acuerdo con los indicadores de desarrollo del Banco Mundial, puede alcanzar hasta el 10% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, afirmó el economista ambiental Víctor Gómez-Valenzuela, al dictar la conferencia magistral “Capital natural de la República Dominicana y sustentabilidad: hacia un paradigma de políticas accionables”.
Gómez-Valenzuela señaló que esas estimaciones no incluyen los valores de no-uso (valor de legado, de existencia, entre otros), con lo cual, en una economía altamente dependiente de los recursos naturales y de los servicios de los ecosistemas, tales estimaciones subestiman el aporte del capital natural a la creación de riqueza y bienestar de la sociedad.
“El capital natural es la base de nuestra economía y de nuestro bienestar. La gran pregunta es si al aprovecharlo lo hacemos con un sentido de sostenibilidad y equidad intergeneracional”, subrayó el experto durante la apertura del Seminario Permanente de la Realidad Dominicana (SEMPER) del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), que en esta edición se enfocó en el tema de capital natural.
La naturaleza como base de la economía y del bienestar
Gómez-Valenzuela resaltó que los ecosistemas marinos y costeros son claves para la sostenibilidad del turismo, una de las principales fuentes de divisas del país, y representa alrededor del 20% de la contribución del turismo al PIB, estimada en alrededor de USD 9 mil millones en 2024.
Citó, por ejemplo, que los corales sostienen las playas que atraen a millones de visitantes cada año, y que el turismo vinculado a las ballenas jorobadas en Samaná genera un impacto económico local directo de alrededor de 10 millones de dólares durante la temporada de ballenas.
Además, añadió que el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, que abarca un 25% del territorio nacional, provee servicios esenciales como agua, aire limpio y biodiversidad, con un aporte equivalente al 4.3% del PIB del cual alrededor el 80% corresponde al servicio de provisión de agua de las principales cuencas hidrográficas nacionales.
De un modelo extractivista a uno transformacional
Uno de los puntos centrales de su intervención fue la necesidad de superar la lógica extractivista clásica, que agota recursos sin garantizar beneficios duraderos. En el caso de la minería, sostuvo que “la minería sostenible no se mide por lo que extrae, sino por lo que deja en la sociedad”, enfatizó.
En esa línea, instó a convertir la renta de los recursos naturales en activos productivos, que fortalezcan el portafolio de riqueza de la sociedad mediante la interacción con otros capitales como el capital social, el capital construido y la inversión en talento, ciencia y tecnología.
