Agencia AFP
Unos 1,47 millones de personas han sido desplazadas en un Haití devastado por la violencia de las pandillas, afirmó este viernes la agencia de migración de la ONU que teme no poder ayudar al país dentro de unos meses.
Haití, el país más pobre de América con una población de 12 millones, vive en la inestabilidad desde hace años, bajo el yugo de los asesinatos, las violaciones, los saqueos y los secuestros de las pandillas.
La Organización Internacional para las Migraciones (OMI) de la ONU constata un empeoramiento de la crisis humanitaria en el país caribeño.
Según la OIM, los ataques armados ya no se limitan a los puntos críticos sino que golpean zonas que antes se consideraban lugares de refugio.
“Casi 1,47 millones de personas siguen desplazadas en el país”, afirmó Gregoire Goodstein, jefe de misión de la OIM en Haití, en una rueda de prensa en Ginebra.
“La violencia ya no está contenida: se está expandiendo”, añadió.
El número desplazados internos ahora representa el 12% de la población, según la OIM. Más de la mitad son mujeres y niños.
En mayo la agencia informó que un brote de violencia en la zona de Cité Soleil de Puerto Príncipe desplazó a más de 18.000 personas en pocos días, lo que elevó el número de desplazados internos en la capital por encima de los 300.000 por primera vez en la historia.
“Lo que estamos viendo es la simultaneidad permanente de dificultades, violencia armada, desplazamiento masivo, inseguridad alimentaria aguda, retornos forzados a gran escala, peligros climáticos e instituciones bajo presión en todos los niveles (…) cada una hace que las demás empeoren”, explicó Goodstein.
Según el jefe de la misión, más de 270.000 haitianos en el extranjero se vieron obligados a volver al país en 2025 y en lo que va de año han llegado otros 110.000.
Goodstein especificó que una cuarta parte de ellos son mujeres y casi el 10% niños, incluidos menores no acompañados y recién nacidos.
“Para algunos, es la primera vez en décadas, o incluso en sus vidas, que regresan al país”, dijo.
En este contexto crítico las limitaciones de financiamiento “ahora amenazan nuestra capacidad para seguir operativos más allá de octubre”, añadió.
Sin apoyo “a nuestro plan de respuesta a crisis, nuestra capacidad de respuesta está en juego”, insistió Goodstein.
Como agravante, la temporada de huracanes en el Atlántico comenzó el 1 de junio y se extenderá hasta finales de noviembre.
