Las recientes declaraciones del ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Bencosme Espaillat, sobre el control de los focos de peste porcina africana (PPA) han reabierto el debate sobre la situación real del sector porcino dominicano, afectado por una enfermedad que permanece en el país desde 2021 y que fue declarada endémica en 2024.
Durante un encuentro con Listín Diario, el funcionario aseguró que las autoridades mantienen bajo control los focos activos de la enfermedad y trabajan en medidas para recuperar la producción nacional.
Sin embargo, el médico veterinario especialista en bioseguridad y consultor de la FAO Europa, Carlos Trincado, considera que la situación continúa siendo crítica y que las acciones implementadas hasta ahora resultan insuficientes para erradicar el virus.
Según explicó, uno de los principales obstáculos es la amplia presencia de crianzas de traspatio y la falta de controles efectivos de bioseguridad en gran parte de las explotaciones porcinas del país.
“El problema no es solamente el virus. Hemos destruido el concepto de bioseguridad y eso hace mucho más difícil cualquier intento de control”, sostuvo.
Trincado afirmó que la expansión de la enfermedad ha provocado una reducción significativa de la producción nacional, obligando al país a depender cada vez más de las importaciones para satisfacer la demanda interna.
De acuerdo con sus estimaciones, actualmente cerca del 80 % de la carne de cerdo consumida en República Dominicana proviene del exterior, con importaciones que superan los 300 millones de dólares anuales.
Asimismo, señaló que la crisis ha provocado la desaparición de una gran parte de las granjas comerciales dedicadas a la producción porcina.
“Se ha perdido una parte importante de la capacidad productiva nacional y eso tiene consecuencias económicas y también en materia de seguridad alimentaria”, indicó.
Cuestiona zonas libres
Uno de los aspectos que más preocupa al especialista es la posibilidad de que la estrategia oficial se concentre en la creación de zonas libres de PPA como principal herramienta de control.
A su juicio, esa medida resulta insuficiente si no va acompañada de un programa integral que incluya bioseguridad, vigilancia epidemiológica, control de movilización animal y apoyo a los productores.
“Basar el control de la peste porcina africana en un solo factor, como la creación de zonas libres, es una estrategia destinada al fracaso”, advirtió.
En ese sentido, explicó que el país enfrenta dificultades para controlar el movimiento de animales y que el crecimiento constante de crianzas de traspatio complica aún más cualquier esfuerzo de contención.
Según detalló, la enfermedad posee características que hacen particularmente difícil su erradicación, debido a su alta resistencia en distintos ambientes y a su elevado nivel de contagio.
“El virus tiene una mortalidad superior al 90 % y requiere una cantidad mínima de partículas virales para infectar un animal”, explicó.
Llamado a escuchar expertos
El especialista consideró que el ministro de Agricultura tiene la oportunidad de impulsar una recuperación del sector, pero entiende que las decisiones deben construirse tomando en cuenta la experiencia de técnicos, productores y especialistas en bioseguridad.
“Con buenas intenciones no basta. Hay que escuchar a los expertos en PPA y a los productores para tomar las decisiones correctas que permitan el resurgir de la industria porcina dominicana”, afirmó.
La peste porcina africana fue erradicada del país durante la década de 1980 tras un amplio programa de sacrificio animal.
Sin embargo, el virus reapareció en 2021 y desde entonces continúa afectando la producción porcina nacional, generando pérdidas económicas millonarias y reduciendo la capacidad de abastecimiento local.
