El expresidente de Colombia Iván Duque reconoció el triunfo del candidato presidencia Abelardo de la Espriella, anticipó que será el próximo gobernador y fue crítico con los dichos de actual mandatario Gustavo Petro una vez concluido el preconteo.
En declaraciones exclusivas con Listín Diario, Duque calificó como “una gran incoherencia”, al ser preguntado por las palabras del presidente colombiano, quien publicó en X que no aceptaba los resultados del preconteo y denunció irregularidades en el software de la firma contratada para el conteo.
Para Duque, esa postura no tiene sustento. Recordó que fue el primero que llamó a Petro para reconocer su triunfo hace cuatro años cuando el mismo sistema arrojó los resultados. “Con el mismo sistema, con la misma estructura operacional, con los mismos contratistas, con la misma capacidad de despliegue institucional, él fue reconocido como presidente. Entonces ahora no puede salir a minimizar este trabajo que lleva haciendo por décadas exitosamente la organización electoral, diciendo que solamente va a reconocer los escrutinios”.
Duque fue más lejos. Calificó el comportamiento de Petro como un intento de presión sobre el proceso. “Lo que está tratando de hacer es una afrenta, una intimidación al sistema electoral y una vez más tratar de utilizar el asiento de presidente de la república para tratar de presionar a los electores en favor de su candidato”, pero aseguró “Colombia ya respondió a eso en las urnas”.
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El expresidente también habló del impacto regional que podría tener un eventual gobierno de De la Espriella. Mencionó la relación con Ecuador, que Petro deterioró, y señaló que el presidente Daniel Noboa ya había dado señales de distensión. “Ya se abre un camino de coordinación”, dijo, y anticipó que De la Espriella reconstruirá las relaciones internacionales fracturadas.
Para Duque, la lectura de la noche es clara. Lo que ocurrió este 31 de mayo, dijo, fue un “rechazo ciudadano al desastre del gobierno Petro. A la connivencia con grupos criminales, al deterioro de las finanzas públicas, al sector energético y a la salud”.
Gustavo Petro
Petro publicó en X una denuncia sobre una aparente inconsistencia en el sistema electoral: “El llamado conteo transmitido no tiene fuerza vinculante. Sus datos no son norma pública. Como presidente, no acepto los resultados del preconteo de la firma privada de los hermanos Bautista, porque debiendo estar quietos los algoritmos del software de conteo y escrutinios, en la última semana fueron variados en tres oportunidades y agregaron 800.000 cédulas más de personas que no están en el censo oficial presentado”, escribió el mandatario.
Y remató con una afirmación que condensaba toda la acusación: “Hay dos censos en este momento, el oficial y el del software de los hermanos Bautista, que tiene 800.000 personas adicionales”. Las mesas ya impugnadas, agregó, demostrarían que centenares de miles de votos fueron agregados sin sufragantes reales.
No era la primera señal de alarma que Petro lanzaba en el día. Durante la jornada, antes del cierre de urnas, el mandatario había publicado el video de una mujer llorando porque al llegar a votar le dijeron que su sufragio ya había sido registrado. “Cédulas gemeleadas en anillos de corrupción en la registraduría. La señora tiene el derecho de elegir y se lo han conculcado”, escribió, pidiendo a su vez una investigación a profundidad.
Colombia llega a la segunda vuelta con la organización electoral respondiendo con cifras, con Petro agitando denuncias que hasta ahora no tienen sustento probado, y con dos candidatos que difícilmente podrían ser más distintos. El 21 de junio dirá quien será su nuevo presidente.
