El vicepresidente de la Asociación de Industrias de República Dominicana (AIRD), Mario Pujols, afirmó este jueves que la cesantía debe ser parte central de la reforma laboral, al considerar que su estructura actual limita la creación de empleos y la formalización en el país.
Durante la celebración del “Día de la Industria Nacional” y el 64 aniversario de la Asociación de Industrias de la República Dominicana, Pujols insistió en que la reforma laboral y la de la seguridad social debe analizarse de manera conjunta.
“La reforma laboral y la reforma de la seguridad social –reformas que inexorablemente están vinculadas y que requieren por obligación un análisis conjunto-”, dijo.
Pujols puso el foco en la cesantía, un derecho laboral que obliga al empleador a pagar una indemnización al trabajador cuando es despedido sin causa justificada. En República Dominicana, este pago aumenta según los años trabajados.
Pujols consideró que este tema no puede quedar fuera del debate.
“Nuestra posición como gremio sobre el tema sigue siendo la misma: la cesantía no puede quedar fuera de la discusión”, afirmó.
“Proponemos su modificación para establecer topes para los nuevos contratos laborales y facilitar la creación de nuevos empleos, respetando los derechos adquiridos de los empleados actuales y aliviando la carga económica que representa para las industrias la legislación vigente”, agregó.
Pujols advirtió que ignorar este punto afectaría la formalización del empleo.
“Una reforma del Código de Trabajo que no incluya una discusión sincera sobre la cesantía no fomentará la formalización en nuestro mercado laboral que es, en definitiva, lo que todos deseamos”.
Pujols también alertó sobre el alto nivel de informalidad en el país, que supera el 50%, lo que debilita el sistema laboral y de seguridad social.
“La informalidad laboral en la República Dominicana no baja del 50%”, indicó, al señalar que esto reduce la base de financiamiento del sistema y genera competencia desleal.
Sostuvo que aumentar los costos laborales podría empeorar la situación.
“El diseño de esquemas rígidos de contribución o el incremento de las cargas laborales podría terminar excluyendo a estos trabajadores, desincentivando su formalización”.
Sobre la reforma a la seguridad social, expresó preocupación por un posible aumento de cerca de un 30% en los aportes.
“Aunque no hemos visto los estudios actuariales que deben sustentar cualquier reforma al sistema, tal como lo dispone la Ley 87-01 vigente, nos queda claro que el incremento propuesto pudiere, por sí solo, incentivar aún más la informalidad laboral en nuestra economía”.
Además, cuestionó algunas medidas incluidas en el anteproyecto, relacionadas con el sector farmacéutico, al advertir que podrían afectar la estabilidad del sistema de salud.
Pujols reiteró que las reformas deben incluir incentivos y mecanismos flexibles para promover la formalización. “Formalizarse sería cada vez más costoso y más difícil. Y ante esa realidad, todos perderemos”.
A la actividad asistió el presidente Luis Abinader, quien a su salida se negó a responder preguntas de la prensa.
Crecimiento económico
El presidente de la AIRD, Julio Virgilio Brache, destacó que la economía dominicana mantiene un ritmo de expansión sólido, con crecimiento de la actividad económica, aumento de las exportaciones y una industria que está ganando terreno en los mercados internacionales.
Sin embargo, dijo que el contexto global es cada vez más exigente y obliga a actuar con visión y rapidez.
“El país no puede sentarse a esperar el futuro; tiene que construirlo”, planteó, al señalar que la reconfiguración de las cadenas globales de valor y el nearshoring representan una oportunidad histórica para posicionar a la República Dominicana como un hub industrial y logístico en la región.
La industria manufacturera representa el 9.3% del PIB, genera más de 151,000 empleos formales directos y tiene un efecto multiplicador de 2.9 veces sobre la economía, impulsando proveedores, servicios y consumo en múltiples sectores.
Además, la manufactura local aporta el 19% de las recaudaciones fiscales y el 43% de las exportaciones del régimen nacional, evidenciando que su impacto trasciende la producción directa para convertirse en soporte estructural de las finanzas públicas y del comercio exterior.
