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Familias del sector Piantini denuncian planta eléctrica industrial afecta su paz y salud

Vecinos del sector Piantini, en el Distrito Nacional, se quejaron por la instalación de una planta eléctrica de “alta capacidad” en un edificio ocupado por una empresa privada. 

Los residentes llamaron al Ministerio de Medio Ambiente y a la alcaldía del Distrito Nacional para que investiguen la situación e impongan los correctivos correspondientes.

En visita a la redacción del Listín Diario los residentes en Piantini califican la situación como una “agresión ambiental y sanitaria” que viola las normas de convivencia y salud pública.

Aseguran que la planta eléctrica colocada en su sector pasa todo el día encendida, generando ruidos que intranquilizan y mantienen tensa la vida de las familias que ven deteriorar su salud por esta situación.

Aclaran que no se oponen al desarrollo empresarial, pero creen que al instalar una empresa o un negocio, no se puede alterar la vida y la tranquilidad de quienes residen en el entorno.

Carlos Palmer, abogado y quien fungió como vocero de los denunciantes, asegura que la planta fue instalada en violación a la Ley 64-00 y sustentan sus preocupaciones en ella.

Reclaman que las autoridades actúen de urgencia y se sustenten en el incumplimiento de la Ley General de Medio Ambiente y sus normativas de ruido. 

“Hay una falta de transparencia en los permisos otorgados a esa empresa, porque ponen un equipo de ese calibre y ningún dueño da la cara. Como parte afectada, denunciamos ante el Departamento de Medio Ambiente y la “Línea Verde”. Hay una negligencia o tráfico de influencia en esta situación” aseguró Palmer.

De su lado Emilio Pérez, periodista residente en el sector, indicó que ante las quejas constantes de las familias, un representante de “Línea Verde” fue al complejo de apartamentos afectado a medir los decibeles de la planta eléctrica.

“Él entró al sitio donde está la planta y cuando salió dijo que su medidor estaba dañado; creen que somos estúpidos. ¿Cómo va a salir a trabajar con equipo dañado? Cuando uno escucha eso, piensa que las autoridades reciben sobornos”, aseguró el comunicador y pidió una investigación “seria” de la problemática.

Mientras que Lois Alou, otro vecino del sector e ingeniero de profesión, estimó que la planta supera los 100 KW, un caballaje diseñado para uso industrial y no doméstico.

“Hice mediciones técnicas sonoras con varias aplicaciones y se registró cerca de 80 decibeles a 20 metros de distancia, que es donde está mi casa. Esto triplica lo permitido por la normativa, que establece un límite de 60 decibeles a solo un metro del equipo; esto es un abuso”, enfatizó.

A las quejas se adhirió el doctor Ignacio Socías, asesor médico del Banco Central, y residente en los apartamentos de la calle Respaldo Acacias de Piantini, quien explicó las implicaciones del ruido y las vibraciones para la salud de los que viven en el lugar debido a las emisiones de la planta eléctrica.

“La exposición al monóxido de carbono genera neumonitis por hipersensibilidad; esto, con la inhalación constante de estos metales pesados y gases de la máquina deriva en fibrosis pulmonar, una condición que ataca el intersticio alveolar y no tiene cura”, explicó el doctor.

Destacó casos críticos en el edificio, incluyendo personas con la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y asma, cuya esperanza de vida se reduce drásticamente por la exposición constante a estos gases.

“No es solo el ruido que altera psiquiátricamente la estructura del organismo, es el envenenamiento progresivo por un tubo de escape metido en nuestras viviendas”, concluyeron en su denuncia.

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