1984: el recuerdo de una Semana Santa que marcó la historia nacional. Señor presidente Luis Abinader, ponga atención al llamado de este servidor que hoy habla con la voz de muchos ciudadanos. Escuche con el corazón y con la mente clara, porque hay momentos en los que la prudencia y la sabiduría son esenciales para preservar la estabilidad del país.
Por eso, el llamado en este momento es claro: mantener congelados los precios de los combustibles durante esta Semana Santa. La historia dominicana ofrece lecciones importantes que no deben olvidarse. En abril de 1984, durante el gobierno del presidente Salvador Jorge Blanco, el aumento de los carburantes y de productos básicos —en el marco de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI)— provocó una de las mayores protestas sociales registradas en la República Dominicana.
Aquellas jornadas de disturbios y manifestaciones, conocidas como “la pueblada de 1984”, dejaron un saldo trágico de decenas de muertos —algunas estimaciones superan las cien personas—, además de cientos de heridos y detenidos. Fue un episodio doloroso que marcó profundamente la memoria colectiva de nuestra sociedad.
Quienes vivieron esa etapa recuerdan la tensión en las calles, la movilización de las fuerzas de seguridad y la preocupación generalizada de la población. Muchos ciudadanos, incluyendo a miembros de las fuerzas armadas de la época, fueron testigos directos de aquellos acontecimientos que marcaron un antes y un después en la historia política y social del país.
Por tal razón, hoy reitero este llamado a la prudencia y a la responsabilidad. En momentos en que el costo internacional del petróleo genera presión económica, mantener la estabilidad social debe ser una prioridad nacional. Evitar decisiones que puedan provocar tensiones innecesarias es, esencialmente, gobernar con visión de Estado.
