Hay conferencias que informan. Otras que incomodan. Y muy pocas que obligan a replantear el modelo social-económico de nuestro país. La reciente intervención del doctor Guido Gómez Mazara pertenece a esta última categoría.
Tuve el privilegio de asistir a la conferencia dictada Gómez Mazara sobre ciberseguridad, impartida en la Universidad Dominico Americano (Unicda), como una forma de educación continua.
No fue una exposición técnica. Fue, en esencia, una advertencia, que los asistentes debemos de tomar en cuenta.
República Dominicana está entrando, quizás sin plena conciencia, en una etapa donde la confianza digital será el principal activo económico, institucional y social. Y en ese nuevo escenario, la ciberseguridad deja de ser un tema de especialistas para convertirse en un pilar estructural del desarrollo nacional.
La salud: un sector vulnerable y muy estratégico
Desde mi experiencia como médica, debo decirlo sin rodeos: el sistema de salud dominicano es hoy uno de los sectores más expuestos en materia de ciberseguridad.
¿Por qué? Porque manejamos el activo más sensible del siglo XXI: la data clínica.
Los médicos y hospitales, incluyendo también a las Aseguradoras de Riesgo de Salud o bien conocidas como ARS, manejan las historias médicas, diagnósticos, imágenes, patrones hormonales y otros factores bioquímicos, factores y patrones genéticos y conductuales. Información que no sólo describe enfermedades. Describe a personas.
Y sin embargo, gran parte de esta información en la mayoría de las instituciones ya sean públicas o privadas no están adecuadamente resguardadas o protegidas, se manejan en sistemas fragmentados y carecen de protocolos importantes para su seguridad. Y esto se queda a un lado, siendo un problema técnico para convertirse en un problema de confianza país.
La ilusión de la transformación digital
Durante la conferencia de Gómez Mazara quedó entendido que, al pasar de los años, hemos confundido digitalización con desarrollo. Hemos visto cómo se hace entrega de numerosos equipos tecnológicos, se instalan sistemas, planteamientos de abrir plataformas…, pero sin formar al personal, sin proteger la infraestructura, sin diseñar modelos sostenibles.
El resultado es una paradoja peligrosa: tenemos tecnología, pero no tenemos seguridad. Y en salud, esto tiene implicaciones críticas: primero, la vulnerabilidad de los datos de pacientes, el riesgo de fraude en los sistemas de pago, exposición a ataques que pueden dar lugar a paralizar servicios médicos en cadenas. Segundo, un sistema de salud digital sin ciberseguridad no es moderno. Es frágil.
Ciberseguridad: el nuevo lenguaje de la confianza
El doctor Gómez Mazara fue claro: sin ciberseguridad, no hay confianza. Y sin confianza, no puede existir inversión, no hay interoperabilidad, no hay crecimiento sostenible.
Esto es, particularmente relevante en un momento donde República Dominicana se proyecta como un ‘hub’ tecnológico.
La llegada de empresas como Google o Nvidia no es casualidad. Responde a una percepción de estabilidad, apertura y potencial.
Pero esa percepción es frágil. Si no fortalecemos nuestras estructuras de protección digital, ese atractivo puede desaparecer con la misma velocidad que llegó.
Inteligencia artificial: entre el avance y el límite ético
La inteligencia artificial ya no es futura. Es presente irreversible, así lo define el doctor. Pero su avance plantea una pregunta que el sector salud no puede ignorar:
¿Hasta dónde debemos permitir que los datos definan decisiones sobre la vida humana?
El mismo doctor relata el caso de Target — una empresa comercial capaz de predecir embarazos antes que las propias pacientes — nos obligan a reflexionar. No es predicción es manipulación neuronal. Manipulación se puede convertir rápidamente en estafa.
En medicina, esto puede traducirse en:
• Predicción de enfermedades
• Segmentación de pacientes
• Decisiones automatizadas sobre tratamientos
El potencial es enorme pero el riesgo ético también. No se trata de frenar la tecnología. Se trata de regular su uso con inteligencia y con humanidad.
Formación: el verdadero punto de partida
Uno de los errores estructurales más graves que enfrentamos es el orden en el que estamos construyendo nuestro desarrollo digital. Hemos comenzado por la herramienta… cuando debimos comenzar por la formación.
En salud, esto es evidente:
• Médicos sin entrenamiento digital avanzado
• Personal administrativo sin cultura tecnológica
• Sistemas que superan la capacidad de quienes los operan
La transformación digital no solo empieza con software. Empieza con personas capacitadas.
Alianzas internacionales: una decisión estratégica, no simbólica
La ciberseguridad y la salud digital no pueden desarrollarse en aislamiento.
Requieren:
• Estándares internacionales
• Interoperabilidad
• Cooperación técnica
República Dominicana debe definir con claridad:
• Quienes son y quiénes serán sus aliados
• Bajo qué modelos tecnológicos serán esas alianzas
• Y con qué nivel de soberanía sobre sus datos
Porque en el mundo actual, los datos no sólo informan, posicionan países.
La gran verdad que no queremos decir:
Todos queremos sistemas seguros
Todos queremos protección
Todos queremos confianza
Pero muy pocos están dispuestos a asumir el costo que eso implica. La ciberseguridad no es barata, pero la ausencia de ciberseguridad es infinitamente más costosa. Pienso que no estamos frente a un debate tecnológico. Más bien, estamos frente a una decisión histórica.
República Dominicana debe decidir si quiere ser: un país digital vulnerable o un país digital confiable. Y en esa decisión, el sector salud tiene un rol protagónico. Porque donde hay vida, hay datos. Y donde hay datos, debe haber protección y protección extremista.
La ciberseguridad no es el futuro. Es la condición para que el futuro exista.
