Para el arzobispo coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Morel Diplán, el problema de la corrupción tiene raíces profundas y es endémico en República Dominicana, lo cual comparto. Pero ¿dónde no lo es? Es conveniente recurrir a las estadísticas para ver si esas raíces crecen o se reducen.
Veamos a que me refiero: El Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), medido por Transparencia Internacional en 2006, estaba 28 puntos de una escala de 1 al 100, percibida como una corrupción muy alta (100 es casi cero corrupción). Pero en el 2011 caímos a 26 de 100, la mas baja de la historia, donde nos ubicaron entre los países más corruptos del mundo de 182 que son calificados. Todavía en el 2019 registraba 28 puntos.
¿Sabe usted Monseñor cual fue nuestra calificación del 2025? De 37 sobre 100, con mejora de 11 puntos respecto al 2011 y de 9 puntos respecto al 2019 y eso es un logro de los últimos 5 años. Tan solo República Dominicana (con 37 puntos) y Guyana (40) han registrado mejoras el pasado año, en toda Latinoamérica y El Caribe, con un avance de un punto cada uno. La mayoría retrocedió.
Según Transparencia Internacional, 13 de 33 países americanos han empeorado considerablemente desde 2012. Estados Unidos, con 64 puntos en el 2025 (bajó un punto respecto al 2024), retrocedió 12 puntos desde el 2015.
En el lado opuesto se encuentran Venezuela (10), Nicaragua (14) y Haití (16), caracterizados por elevados niveles de represión y muy alta corrupción. En otros países, se debilita la supervisión y rendición de cuentas, como en El Salvador (32), Ecuador (33), Bolivia (28), Argentina (35), Honduras (22), Colombia (36), Brasil (35), Peru (30), Guatemala (26) y Mexico (27).
Finalmente, Costa Rica (56), Chile (63) y Uruguay (73), que tienen los mejores índice, también sufren la violencia alimentada por la corrupción y el crimen organizado, añade Transparencia Internacional.
