Internacionales

Presidenciales sin un ganador definido

Agencia AP Jerusalén, Israel

Las elecciones de Israel terminaron el martes sin un ganador claro, según sondeos a boca de urna, lo que probablemente dará paso a semanas de maniobras antes de que se declare a un primer ministro o se programe otra ronda de elecciones.

Los sondeos a boca de urna difundidos por las principales cadenas de televisión israelíes sugieren que ni el bloque político del primer ministro Benjamin Netanyahu ni el de su principal rival, el exjefe militar Gadi Eisenkot, aseguraron los 61 escaños necesarios para una mayoría parlamentaria.

Esos sondeos indicaron que el bloque de Netanyahu ganó 50 escaños, la oposición ganó 52-53 y los partidos árabes ganaron 17-18. La fuerte actuación de los partidos liderados por árabes podría permitirles decidir al próximo primer ministro, pero ambos bloques hasta ahora se han negado a asociarse con ellos.

Eisenkot dijo a última hora del martes que los sondeos a boca de urna indicaban una “falta de confianza” en el primer ministro actual. “Actuaré de inmediato para cumplir la decisión del país”.

Como todas las encuestas, los sondeos a boca de urna están sujetos a posibles errores. Se esperan resultados preliminares en las próximas horas, y los resultados finales se darán a conocer en los próximos días, y podrían variar respecto de los sondeos a boca de urna.

Un resultado inconcluso dejaría a Israel en un limbo político tras las primeras elecciones nacionales del país desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.

La contienda es vista como un referendo sobre los casi ininterrumpidos 17 años de gobierno de Netanyahu, que ya ha dejado a los israelíes amargamente divididos en diversos temas incluso antes del ataque más mortífero de su historia. Las guerras resultantes en Gaza, Líbano e Irán, junto con la violencia de colonos israelíes en Cisjordania —un territorio palestino bajo ocupación de Israel—, han avivado la indignación mundial, tensando los lazos con los aliados más cercanos de Israel y alimentando el antisemitismo.

Entre los israelíes, las elecciones son vistas como una lucha por el carácter del Estado, enfrentando a Netanyahu y sus aliados ultranacionalistas y religiosos contra quienes buscan preservar sus cimientos liberales y seculares.

Comenzará el proceso de formación de coaliciones

Más del 74% de los votantes elegibles habían emitido su voto para las 8 p.m., la participación más alta a esa hora en décadas, y 8 puntos porcentuales más alta que en las últimas elecciones en 2022, según el Comité Central de Elecciones. Más de 7 millones de personas podían votar, y según reportes, decenas de miles han llegado desde el extranjero.

El presidente de Israel tendrá la tarea de pedir al líder del partido con la mejor perspectiva de formar un gobierno, por lo general el que tenga más escaños, que arme una coalición.

Si ninguno puede, podrían celebrarse nuevas elecciones a principios del próximo año. Israel celebró cinco elecciones entre abril de 2019 y noviembre de 2022 debido a un estancamiento similar.

Ningún partido ha obtenido jamás una mayoría absoluta en el parlamento de 120 escaños del país, lo que obliga a los líderes políticos a forjar coaliciones. También son posibles gobiernos minoritarios, pero deben depender del apoyo o la cooperación de partidos fuera del gobierno para aprobar legislación.

La participación árabe ha dado a sus partidos una influencia considerable

En la fragmentada política parlamentaria de Israel, ningún partido ha obtenido jamás una mayoría legislativa absoluta. Existe la posibilidad de que ni la coalición de Netanyahu ni el grupo de partidos que pretende remplazarlo cuenten con el apoyo suficiente para lograr una mayoría parlamentaria. Eso podría desencadenar semanas de negociaciones antes de que se declare a un líder.

Netanyahu había señalado antes que los partidos árabes podrían decidir el resultado de las elecciones, diciendo que estaban recibiendo un apoyo “ verdaderamente masivo” y que se dirigían a las urnas en números “ sin precedentes”.

En otra señal de preocupación, el partido derechista Likud de Netanyahu presentó una petición para extender el horario de votación más allá de las 10 de la noche, pero la comisión electoral falló en contra, diciendo que no había justificación. Eisenkot había rechazado la extensión propuesta e instó a los votantes a ignorar las “tácticas de miedo” de Netanyahu.

Los partidos encabezados por israelíes árabes podrían convertirse en socios decisivos, si otros partidos aceptan unir fuerzas con ellos.

“Nuestro voto cambiará el gobierno”, manifestó Mansour Abbas, jefe del partido islamista Ra’am, mientras la votación aún estaba en curso. Los árabes en Israel representan alrededor del 20% de la población.

El ministro israelí de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben-Gvir, conocido por burlarse de detenidos palestinos, advirtió que “será el gobierno de Mansour Abbas” si Netanyahu y sus aliados no ganan.

Emociones a flor de piel entre algunos votantes

Había emociones a flor de piel entre algunos votantes. En Kiryat Shmona, un bastión de Netanyahu cerca de la frontera con Líbano, un hombre pateó y arrancó un cartel de Eisenkot.

Alrededor de 330,000 jóvenes israelíes, muchos de los cuales enfrentan el servicio militar obligatorio bajo la sombra de la guerra, pueden votar por primera vez.

Eisenkot empezó el día visitando comunidades atacadas el 7 de octubre. “Si alguien en el gobierno tuviera un ápice de responsabilidad, empezaría la mañana aquí” en las comunidades cerca de Gaza, dijo.

De pie entre una multitud que lo vitoreaba, Eisenkot instó a todos los israelíes a votar para deshacerse del “peor gobierno que Israel ha conocido”. Señaló que la victoria no estaba asegurada y añadió que “estamos quizá en el día más crítico desde la fundación del Estado”.

Hubo acusaciones dispersas de irregularidades y problemas en los centros de votación, pero Dean Livne, el director general interino de la comisión electoral, dijo que el número de quejas hasta ahora era mucho menor que en elecciones anteriores.

La seguridad, el reclutamiento militar y la integridad son los principales temas

Israel se ha encontrado cada vez más aislado por su conducta en Gaza y en Cisjordania. El apoyo de la opinión pública estadounidense se ha desplomado, y naciones en Europa y en otros lugares han impuesto sanciones a Israel. Netanyahu enfrenta una orden de arresto internacional por presuntos crímenes de lesa humanidad en Gaza, acusaciones que él refuta.

Sobre las elecciones también pesan tensiones persistentes con Irán. Netanyahu ha intensificado las amenazas antes de la votación, y dijo que Teherán enfrentaría “un golpe devastador” si atacaba a Israel.

Los partidarios de Netanyahu lo ven como una mano firme y un consumado estadista que ha guiado a Israel a través de una guerra de redención tras la hora más oscura del país. Consideran que está protegiendo la seguridad de Israel y su identidad judía frente a la presión internacional y a las élites liberales en casa.

Sus detractores lo ven como un líder divisivo que, acosado por un juicio por corrupción en curso, prolongó la guerra en Gaza por razones políticas. Sostienen que está socavando el poder judicial independiente de Israel y debilitando sus cimientos democráticos. También lo acusan de apuntalar un sistema que ha permitido que judíos ultraortodoxos eviten el alistamiento en el servicio militar obligatorio.

“El gobierno actual está llevando al país a la ruina”, dijo la votante Angela Bengur en Jerusalén.

Los partidarios consideran a Eisenkot un líder capaz, con un historial impecable en temas de seguridad y, que, junto con sus probables socios de gobierno, podría actuar como un dique frente al avance del antiliberalismo. Como alguien afectado personalmente por el conflicto —su hijo y dos sobrinos murieron en Gaza—, sus seguidores creen que siente profundamente el dolor que aún recorre Israel.

Los partidos que probablemente respaldarían a Eisenkot han prometido mejorar la posición internacional de Israel y trabajar para reclutar a hombres ultraortodoxos, al tiempo que refuerzan la independencia del poder judicial.

Las elecciones tratan de “quién presta servicio militar y quién evade el servicio — quién participa activamente en la construcción de este país y quién no”, dijo el votante Nisso Shitrit en Jaffa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *