Seis años al mando de la Superintendencia de Bancos de la República Dominicana representan el tercer periodo más largo de los 41 titulares de la institución y el tiempo exacto para que su actual superintendente, Alejandro Fernández Whipple, decida culminar su gestión al mando despidiéndose de aquellos colegas que lo acompañaron durante el proceso.
Por medio de una carta compartida en sus redes sociales, Fernández explicó que, reunido personalmente con el presidente Luis Abinader, le solicitó no considerar la renovación de su gestión al vencimiento del periodo actual, este próximo 16 de agosto, respondiendo a motivos personales y familiares.
Agradeciendo el apoyo de su esposa, hijos y padre, quienes desde el inicio de su administración, en agosto de 2020, fueron su base para liderar la superintendencia. El funcionario dijo que una de las razones de peso para su no continuación se debe a que le gustaría compartir más tiempo con su familia y estar más presente en sus vidas.
“La segunda es una convicción personal sobre mi propio servicio. Desde el primer día le prometí a mi familia y me prometí a mí mismo que esta sería una misión de tiempo definido; asumía esta responsabilidad por dos años y la confianza del presidente convirtió esos dos años en seis. Para mí esa cifra es la señal de que mi tarea está cumplida. Cada servidor discierne su propio tiempo y cada institución tiene el suyo. Este es el mío”, manifestó en el escrito.
La tercera razón está sujeta al principio de indiferencia espiritual de San Ignacio de Loyola, quien, a su juicio, le hace referencia al sentido de estar libre y retener solamente aquello que sirva mejor al propósito de Dios. Fernández Whipple dijo preferir irse reconociendo que la institución no lo necesita ni él necesita la institución.
Al recordar las reformas implementadas, la protección de más de medio millón de usuarios en ProUsuario, la inclusión de cientos de miles de nuevos dominicanos al sistema financiero formal, la modernización del marco prudencial y contable, la rehabilitación de las instalaciones y el reconocimiento internacional, expresó que la medida de un servidor público no corresponde a si el país recuerda su nombre, sino a que este mejoró porque él sirvió.
“Hay personas en este país cuyas vidas están mejor. Cuyo pequeño negocio recibió un primer préstamo, que recuperaron un ahorro que pensaban perdido hace décadas; gente cuya queja finalmente fue escuchada, que logró abrir su primera cuenta bancaria”, dijo.
Para él, los años dedicados le permitieron formar una segunda familia y, aunque admitió añoranza en todo lo trabajado, agradeció los momentos y el servicio brindado con la esperanza de reencontrarse con algunos de ellos.
