Han transcurrido cuatro días desde que el cabo de la Policía Nacional, José Francisco Moreta Heredia, segó la vida del joven Darlin Mercado Reyes, de 18 años, y la sociedad dominicana permanece consternada ante un hecho que ha reavivado las alarmas sobre el accionar de los cuerpos del orden.
A casi 100 horas del incidente, el cual quedó captado en un video que se viralizó de inmediato en las redes sociales, las protestas en el sector de Herrera y los severos cuestionamientos a los protocolos de la uniformada dominan el debate público.
La indignación escaló hasta las más altas esferas del Estado, provocando el rechazo de la procuradora general adjunta, Yeni Berenice Reynoso, y del propio presidente Luis Abinader, quien calificó de “animal” el comportamiento del agente imputado.
Yuleski Batista: Víctima colateral del toque de queda
Esta nueva tragedia evoca de inmediato otros capítulos de luto colectivo. El 28 de octubre de 2020, en plena pandemia del Covid-19, la niña Yuleski Batista, de apenas cinco años, se convirtió en víctima colateral de la delincuencia.
Mientras el barrio Juana Saltitopa de Los Alcarrizos lucía desolado por las restricciones de movilidad del toque de queda, la menor se encontraba en el umbral de su vivienda.
En ese momento, los asaltantes Antonio Adolfo Lara Martínez (“Cuquín”) y Clenady Santos (“Blondy”) perpetraban un robo contra una vecina. Al emprender la huida, los delincuentes abrieron fuego hacia la residencia de la menor.
Una de las balas impactó en la cabeza de Yuleski, provocándole la muerte instantánea, e hirió de gravedad a su padre, Franklin Batista, quien intentaba protegerla.
“Él, herido, cogió a su hija y se la llevó corriendo al hospital. En el camino se me iba casi desmayando”, narró entonces su madre, Yulissa Cuevas.
El mandatario Abinader visitó la residencia de la familia y advirtió que su gestión no toleraría tales acciones. Tiempo después, los tribunales condenaron a ambos imputados a 20 años de prisión.
El caso de Leslie Rosado en Boca Chica
Casi un año más tarde, la noche del sábado 2 de octubre de 2021, el país volvió a estremecerse. Un cabo de la Policía Nacional, vestido de civil, mató a la arquitecta Leslie Rosado, de 36 años, en un confuso incidente de tránsito en Boca Chica. La profesional regresaba a su hogar en el Distrito Nacional junto a su hija de 15 años tras festejar el cumpleaños de su padre.
Tras un leve roce vehicular, el agente Jarlin Disla Bautista persiguió el automóvil de la arquitecta. Al darle alcance, rompió el cristal del conductor de un impacto y disparó. Aunque la versión preliminar de la Policía Nacional alegaba que al alistado “se le escapó” el tiro de forma accidental, la tesis fue desmontada por el Ministerio Público en los tribunales.
Disla Bautista fue hallado culpable y condenado a una pena de 20 años de reclusión por un hecho que el jefe de Estado catalogó como “un acto de salvajismo intolerable”.
La tragedia de pastores en Villa Altagracia
El homicidio de Rosado ocurrió apenas meses después del caso que marcó el punto de inflexión para la actual propuesta de reforma policial: el acribillamiento de los pastores evangélicos Elisa Muñoz y Joel Díaz en Villa Altagracia.
La pareja cristiana regresaba de ejercer sus funciones ministeriales en la comunidad de Los Colgados. Al transitar por un tramo oscuro de la autopista Duarte, el vehículo en el que viajaban aminoró la marcha ante un retén de la Policía Nacional.
Los agentes en servicio abrieron fuego de manera indiscriminada contra el automóvil, alegando posteriormente que lo habían “confundido” con el vehículo en el que huía una banda de asaltantes de la zona, desatando una de las olas de repudio social más profundas de la historia reciente de la seguridad ciudadana dominicana.
